CARTA PASTORAL
DE
NUESTRO OBISPO
MANOS
UNIDAS
CAMPAÑA
DEL 2012
Muy
queridos fieles diocesanos:
1.
Os invito, una vez más, a celebrar con Manos Unidas esta Campaña.
Se centra en la semana que termina el Domingo,
día 12 de febrero próximo,
pero está abierta durante todo el año.
Todos
conocemos su naturaleza y fines. Se resume su misión en estar al
lado de los más necesitados en sus múltiples carencias, viendo en
ellos al mismo Jesucristo, que solicita nuestra ayuda.
El
panorama del subdesarrollo y el hambre en numerosas y vastas regiones
del mundo es de tales proporciones que resulta desolador. Muchos nos
sentimos tentados a decirle al Señor, como el Apóstol San Andrés
antes de la multiplicación de los panes: “Aquí hay un muchacho
que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para
todos?” (Jn. 6, 9).
Sabemos
ciertamente que nuestras aportaciones, aun sumadas todas ellas, son
cantidades insignificantes para tan numerosas e inmensas necesidades,
pero puestas en manos del Señor desde la fe y el amor producen
verdaderos milagros. Tienen un valor que no se puede medir con los
parámetros con que actúan los economistas. En Manos Unidas producen
en ciento por uno.
2.
El lema para la Jornada de este año es muy claro y directo: “LA
SALUD, DERECHO DE TODOS: ¡ACTÚA!”.
Se
quiere poner de relieve, sobre todo, el derecho fundamental de toda
persona a disponer de los medios o recursos necesarios para
salvaguardar y defender la salud.
También
en este aspecto pueden contemplarse los graves desequilibrios e
injusticias de nuestro mundo contemporáneo. Mientras unos poseen
abundantes y modernos medios en el campo de la salud, otros no poseen
casi nada. No podemos sentirnos tranquilos ni indiferentes ante esta
situación desconcertante que, por desgracia, es una triste realidad.
No podemos permitir, sobre todo, que se institucionalice esta
injusticia convirtiéndonos en cómplices pasivos. ¡Cómo quedar
insensibles ante la muerte de tantos niños que mueren a la vista de
sus padres por falta de medios!
Se
trata de un gravísimo problema ante el cual el cristiano, y
cualquier persona de buena voluntad, no puede quedarse con los brazos
cruzados.
Manos
Unidas nos lo recuerda y ofrece con su ejemplar y eficaz organización
para, mediante programas concretos y de forma perfectamente
coordinada, paliar este gravísimo problema al menos en lugares muy
concretos de los países más necesitados.
No
se trata, por supuesto, de dar un donativo con ocasión de esta
Campaña y quedarnos ya tranquilos hasta el año que viene. Se trata
de vivir con una conciencia despierta este gravísimo problema y
animarnos a querer, con hechos, a tantos hijos de Dios como nosotros,
que nos miran y nos interrogan.
3.
Gracias a Manos Unidas y a su Delegación diocesana de Jaén. No
cesen en su empeño. Contemplen siempre sus importantes desafíos
como católicos que aportan desde el Evangelio, al desarrollo y la
promoción humana en sus múltiples carencias. La sociedad y los
organismos internacionales escuchan la voz de la Iglesia también a
través de Manos Unidas.
Con
nuestro agradecimiento por todo ello, una propuesta también: Cuiden
en favor del abundante y generoso voluntariado su
formación en la doctrina social de la Iglesia
para vivir y desarrollar toda su actividad desde la óptica de su ser
de bautizados inmersos en la sociedad como laicos, llamados a
transformar el ambiente egoísta y desalmado que nos rodea.
Os
saluda y bendice en el Señor.
RAMÓN
DEL HOYO LÓPEZ
OBISPO
DE JAÉN
Accediendo al siguiente enlace podrás leer el Manifiesto de Manos Unidas para esta Campaña, así como otras noticias relativas al tema:
www.diocesisdejaen.es/-manos-unidas/1853-manos-unidas-presenta-s
No hay comentarios:
Publicar un comentario