4º ESO


 TEMA 1: SOMOS HISTORIA

Acercamiento a los fondos contenidos en el Archivo-Museo de la Colegiata de Santiago Apóstol de Castellar (Jaén):
www.castellariegos.com/index.php?...catalogo...colegiata...castellar...


TEMA 7: ¿SON COMPATIBLES CIENCIA Y RELIGIÓN?


VE A LOS SIGUIENTES ENLACES Y COMPRUEBA POR TÍ MISMO QUE LA FE Y LA CIENCIA NO ESTÁN EN OPOSICIÓN SINO QUE SE COMPLEMENTAN:


http://www.slideshare.net/claustrofilico/la-fe-confesada-por-genios-de-la-ciencia

http://huidadelmundanalruido.zoomblog.com/archivo/2009/09/08/testimonios-De-Cientificos-Creyentes-E.html





SAN JUAN PABLO II NOS DICE: 
 La división surgida entre la fe y la razón no sólo causó un daño irreparable a la religión, sino también a la cultura. En medio de las fuertes polémicas se olvidaba a menudo el hecho de que la fe «no teme la razón, sino que la busca y confía en ella.

A los hombres de ciencia y de cultura se les ha encomendado una responsabilidad especial por lo que respecta a la verdad: buscarla, defenderla y vivir de acuerdo con ella. Conocemos bien las dificultades que implica la búsqueda humana de la verdad, entre las cuales sobresalen hoy: el escepticismo, el agnosticismo, el relativismo y el nihilismo.

El asombroso desarrollo de las ciencias y el progreso técnico plantean interrogantes fundamentales sobre los límites de la experimentación, sobre el sentido y las orientaciones del desarrollo técnico, y sobre los límites de la injerencia del hombre en la naturaleza y en el medio ambiente.

El hombre cada vez más a menudo teme los productos de su razón y de su libertad. Se siente en peligro. Por eso, hoy es más importante y actual que nunca recordar la verdad fundamental según la cual el mundo es don de Dios Creador, que es amor, y el hombre-criatura está llamado a un dominio prudente y responsable del mundo de la naturaleza, y no a su destrucción desconsiderada.


PARA DIALOGAR::

1.   ¿ Hay que poner barreras al uso indiscriminado de los conocimientos científicos y de sus aplicaciones técnicas para que no se vuelvan contra las personas de la ciencia? 
2. ¿Cuáles son esos límites? ¿ dónde hay que situarlos?




EXISTENCIA DEL MAL -  ALBERT EINSTEIN
Un profesor  universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: ¿Dios creó todo lo que existe?
Un estudiante contestó valiente: Sí, señor.
¿Dios creó todo?, preguntó nuevamente el profesor. Sí, señor, respondió el joven.
El profesor contestó: Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo.
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: ¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó: Señor Profesor, ¿existe el frío?
¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío en realidad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía. El calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor. Todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor.
Y, ¿existe la oscuridad?, continuó el estudiante.
El profesor respondió: Por supuesto. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad, no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuán oscuro está un espacio determinado? Basándonos en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
El estudiante contestó: Nuevamente se equivoca, señor. La oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió: Por supuesto que existe, como dije al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas vienen del mal.
A lo que el estudiante respondió: El mal no existe, señor, o al menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios. Al igual que los casos anteriores, el mal es un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. El mal no es como la fe o el amor que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como el frío cuando no hay calor o como la oscuridad cuando no hay luz.
Entonces el profesor, después de asentir con la cabeza, se quedó callado.            El joven se llamaba Alberto Einstein.


Libertad Religiosa en las Constituciones Españolas 


Constitución de Bayona, 1808.
Art.1 - La religión católica, apostólica, romana, en España y en todas las posesiones españolas, será la religión del Rey de la Nación, y no se permitirá ninguna otra.
Constitución de 1812
Art. 12.- La religión de la nación española es, y será perpetuamente, la Católica Apostólica y Romana, única verdadera. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohibe el ejercicio de cualquier otra.
Constitución de 1837
Art. 11.- La nación se obliga a mantener el culto y ministros de la religión católica, que es la que profesan los españoles.
Constitución de 1845
Art. 11.- La religión de la nación española es la Católica Apostólica y Romana. El Estado se obliga a mantener el culto y sus ministros.
Concordato del Vaticano con España (1851)
Art.1: La Religión Católica, Apostólica, Romana, que, con exclusión de cualquier otro culto, continúa siendo la única de la nación española, se conservará siempre en los dominios de S.M. Católica, con todos los derechos y prerrogativas de que debe gozar según la Ley de Dios y lo dispuesto por los sagrados Cánones"
Constitución de 1869
Art. 21.- La nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la Religión Católica.
El ejercicio público o privado de cualquier otro culto queda garantizado a todos los extranjeros residentes en España, sin más limitaciónes que las reglas universales de la moral y del derecho.
Si algunos españoles profesasen otra religión que la Católica, es aplicable a los mismos todo lo dispuesto en el párrafo anterior.
Constitución de 1876
Art. 11.- La religión Católica, Apostólica y Romana es la del Estado. La nación se obliga a mantener el culto y sus ministros.
Nadie será molestado en territorio español por sus opiniones religiosas, ni por el ejercicio de su culto respectivo, salvo el respeto debido a la moralidad cristiana.
No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado.
Constitución de 1931
Art. 27.- La libertad de conciencia y el derecho de profesar y prácticar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública.
Los cementerios estarán sometidos a la jurisdicción civil. No podrá haber en ellos separación de recintos por motivos religiosos.
Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.
Nadie podrá ser compelido a declarar oficialmente sus creencias religiosas.
La condición religiosa no constituirá circunstancia modificativa de la personalidad civil ni política, salvo lo dispuesto en esta Constitución para el nombramiento de Presidente de la República y para ser Presidente del Consejo de Ministros.
Fuero de los españoles (1945)
Art. 6.- La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial.
Nadie será molestado por sus creencias religiosas ni el ejercicio privado de su culto. No se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas que las de la Religión Católica.
Concordato del Vaticano con España (26 octubre 1953)
Art. 1: La Religión Católica, Apostólica, Romana sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la Ley Divina  y el Derecho Canónico"
Ley Orgánica del Estado (1966)
Disposiciones adicionales:
Primera.- El artículo 6 del FUERO DE LOS ESPAÑOLES queda redactado así:
Art. 6.- La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial.
El Estado asumirá la protección de la libertad religiosa, que será garantizada por una eficaz tutela jurídica que, a la vez, salvaguarde la moral y el orden público.
Constitución de 1978
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
3. Ninguna confesión tendrá caracter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
LEY  ORGÁNICA DE LIBERTAD RELIGIOSA
(Ley Orgánica 7/1980, de 5 julio, publicada en el BOE de 24-7-1980) Artículo primero Uno. El Estado garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, reconocido en la Constitución de acuerdo con lo prevenido en la presente Ley Orgánica. Dos. Las creencias religiosas no constituirán motivo de desigualdad o discriminación ante la Ley. No podrán alegarse motivos religiosos  para impedir a nadie el ejercicio de cualquier trabajo o actividad o el desempeño de cargos o funciones públicas. Tres. Ninguna confesión tendrá carácter estatal.




La ciencia es compatible con la trascendencia

En su último libro Francis Collins presenta sus evidencias para creer


Francis Collins, uno de los científicos más conocidos de la última década, cuyo nombre ha ido unido al formidable proyecto del Genoma Humano, ha publicado el libro “¿Cómo habla Dios?” en que expone su posición ante Dios y lo religioso. Después de haber sido ateo durante muchos años, Collins se ha vuelto al mundo de lo religioso con el compromiso explícito de contribuir al análisis y la valoración positiva del mundo de las creencias desde la ciencia. Su objetivo es argumentar que, de una u otra manera, la imagen del mundo en la ciencia – sobre todo en las ciencias de la vida – no impide la congruencia de una apertura creyente a la Transcendencia. Por Miguel Lorente.



Uno de los científicos más destacados en el campo de la genética ha sido Francis S. Collins, director del Instituto para la investigación del Genoma Humano y coordinador de dos mil científicos de todo el mundo que trabajaron en el mismo Proyecto para encontrar la secuencia de más de tres mil millones de letras que forman el ADN en el Genoma Humano.

Collins pasó gran parte de su juventud como ateo, pero el contacto con enfermos terminales muy creyentes le hizo preguntarse por los fundamentos de la fe hasta llegar a aceptarla. Recientemente ha escrito el libro "¿Cómo habla Dios?" en el que de manera autobiográfica trata de ayudar a otros científicos a los que la ciencia les produce aislamiento y dudas frente al mundo religioso (ver al respecto la
entrevista que hemos publicado con Francis Collins en esta misma sección).

Con un estilo muy claro y ameno Collins presenta en su libro los grandes descubrimientos de la ciencia y los choques contra la religión. Sobre todo se detiene en las posturas a favor o en contra de la religión producidas por la teoría de la evolución, el ateismo materialista, el creacionismo de la tierra joven, el diseño inteligente y la explicación teísta de la evolución.

Su objetivo es argumentar que, de una u otra manera, la imagen del mundo en la ciencia – sobre todo en las ciencias de la vida – no impide la congruencia de una apertura creyente a la Transcendencia.

Premio
Príncipe de Asturias en 2001

El autor del libro
¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, que acaba de ser publicado por la Editorial "Temas de Hoy", es Francis S. Collins, médico genetista, Director del Instituto nacional de Estados Unidos para la investigación del Genoma humano, autor de más de 500 artículos y libros cientificos. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación 2001 en nuestro país.

Él mismo cuenta que cuando se acabó el proyecto para desvelar a secuencia del ADN en el
Genoma Humano, con más de tres mil millones de letras, fue invitado por el Presidente Clinton en el verano de 2000 a la Sala Este de la Casa Blanca. Fue allí donde Clinton pronunció estas solemnes palabras "Hoy estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida". Esta frase le inspiró a Collins el título del libro en la versión original ("El lenguaje de Dios”). No le produjo asombro sino que le animó a contar su propia experiencia religiosa, del ateismo a la fe, para ayudar a otros científicos como él a responder "a las eternas preguntas de la existencia humana" .

Antes de presentar el camino de la conversión de Collins, queremos hacer un breve comentario a la traducción del subtítulo del libro "La evidencia científica de la fe". Este subtítulo no responde a la versión original ni en la forma ni en el contenido. En efecto, el subtítulo original en inglés es, literalmente, "un científico presenta evidencia para creer”, lo cual no supone que la ciencia sea el medio para llegar a la fe y que mucho menos que este camino sea la evidencia científica.

Collins no se aparta de lo que dice la teología cuando afirma que la fe no se puede probar como un enunciado científico, aunque la fe pueda hallar en la razón científica algunas evidencias que la apoyen y sean congruentes con ella. También la traducción "¿Cómo habla Dios?" puede inducir a pensar que Dios nos habla como directamente por el lenguaje del Genoma.

Esto recuerda la frase que George Smoot pronunció cuando se desveló la radiación de fondo proveniente de los primeros instantes del Universo descubierta por el satélite COBE: "Hemos visto el rostro de Dios". Ambas frases desbordan el ámbito de la ciencia y deben entenderse como recursos literarios para dar fuerza al pensamiento.

Del ateismo a la fe

Collins escribe su libro para científicos no creyentes con la intención de aclararles las dificultades que estos tienen contra la fe. Y lo hace contando su vida, primero como científico ateo en sus años de estudiante de medicina, después durante los años en los que ejercía la profesión médica en encuentros con pacientes terminales llenos de fe.

Fueron los años en que encontró la fe y para ello, según su confesión, le ayudó mucho la lectura de un libro del teólogo metodista
C. S. Lewiss titulado Mero Cristianismo. Pronto se dio cuenta que la evidencia de la existencia de Dios tenía que llegar por otra dirección, y que “la decisión final tenía que estar basada en la fe, no en la evidencia".

Los argumentos de Collins, siguiendo el libro de Lewis, se basan en la existencia de la ley moral. Collins desarrolla con detalle la universalidad de la ley moral, que no puede ser producida por la evolución ni por presiones sociales, sino por un ser infinitamente justo y bueno que llamamos Dios.

Pero este argumento tiene la objeción que expone Hans Küng en su libro "¿Existe Dios?": que el mero deseo y el cumplimiento de la ley moral no exige necesariamente la existencia de Dios. Pero Küng elabora una apologética de la fe, cercana al teólogo Karl Rahner, según la cual, el Dios que hay que probar, no se encuentra en el término del deseo. Hans Küng argumenta que la incondicionalidad de la exigencia ética, la incondicionalidad del deber, tiene su fundamento en algo incondicional, en Algo absoluto, que es Dios mismo.

Del Big Bang al Proyecto del Genoma Humano

En la parte segunda del libro, Collins presenta la historia del universo con un dominio y claridad admirable, en sus etapas más significativas: los orígenes del Universo, la aparición de los primeros seres vivos en el planeta tierra, su evolución hasta llegar a los niveles más altos del homo sapiens y el mecanismo de la actividad celular controlada por el genoma humano.

Aunque Collins deja para más adelante su planteamiento teológico de la relación entre ciencia y religión, subraya en esta segunda parte algunos puntos de la historia de la ciencia que han sido objeto de polémica entre los científicos y los creyentes: la teoría del Big Bang, la teoría heliocétrica de Copérnico y Galileo, el determinismo mecanicista de Laplace, la teoría de la evolución de Darwin y el descubrimiento de la estructura molecular del ADN por Watson y Crick. Estos temas son abordados por Collins como científico creyente que acepta por fe la interpretacion teológica de un mundo creado y dirigido por un Creador, pero sin aclarar todavía el poder de la teología para explicar los enigmas de la ciencia (que un materialista podría reducir a las leyes físico matemáticas).

La razón es porque todavía no ha presentado su planteamiento epistemológico de las teorías científicas, así como el valor y alcance de los conceptos de la teología y su relación con la ciencia. De esta manera se podría entender aquella frase misteriosa: "el lenguaje de Dios ha sido revelado".

El Principio antrópico

Antes de abordar la relación ciencia-teología, Collins considera que lo realmente lógico es encontrar las bases comunes a la ciencia y a la teología para intentar encontrar respuestas a los interrogantes que se presentan en la historia del Universo, como son: ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? ¿existe espíritu además de la materia?

Estos interrogantes exigen tener una postura filosófica para entender conceptos tales como realidad, causa eficiente y causa final que luego aplicaremos a los conceptos que nos propone la ciencia, aunque ésta nos hable sólamente de los datos de observación y de las leyes, como dice la filosofía de la ciencia. El Principio Antrópico dice que se han dado unas circunstancias especiales en el Universo, en la proporción de elementos ligeros o pesados o en los valores de las constantes universales, hasta el punto de que con otros valores muy próximos no se hubiera producido la vida.

La solución que se propone a esta situación es doble. 1) Los valores de las constantes necesarias para que se diesen seres inteligentes es completamente casual (esta respuesta corresponde a una postura ateísta). 2) Existe un creador que ha diseñado creadoramente la proporción de átomos ligeros y pesados y los valores de las constantes universales de tal modo que sea posible la vida inteligente.

En el fondo se admite la existencia de la causa final en los procesos cosmológicos y biológicos. Dicha causa habría sido impuesta en los seres vivos intrinsecamente o por lo menos extrínsecamente.

Cuatro opciones en el debate ciencia-religión sobre la evolución

La tercera parte del libro está dedicada a las posturas que un científico puede tomar a favor o en contra de la fe en el tema de la evolución. Empieza recordando las controversias sobre el sentido de los primeros capítulos del Génesis, para acabar centrándose en el tema de la evolución iniciado por Darwin.

La primera postura es la de un ateo que rechaza la fe en nombre de la ciencia ("La ciencia le gana a la fe"). Los argumentos que esgrimen los ateos y que ha resumido Dawkins son de tres tipos. 1) La evolución explica totalmente la complejidad biológica y los orígenes de la humanidad sin que haya más necesidad de Dios. 2) La fe, tal como la entiende Dawkins – confianza ciega en ausencia de una evidencia de Dios – es irracional. Para refutar a Dawkins presenta Collins los argumentos de Gould, según el cual la ciencia no puede negar objetos que están fuera del campo de la ciencia.

La segunda postura corresponde a los defensores del Creacionismo de la Tierra joven ("La fe le gana a la ciencia"). Esta nueva versión del Creacionismo acepta la idea de la microevolución, en que pueden ocurrir pequeños cambios en las especies por selección natural, pero rechazan el concepto de la macroevolución, según la cual unas especies evolucionan a otras. Su argumentación consiste basicamente las brechas en el registro fósil.

Para responderles Collins recoge los argumentos de varios cientificos creyentes que rechazan las interpretaciones literales del Génesis por ir en contra de la ciencia. Al final del capitulo Collins hace una llamada a la Iglesia Anglicana, de la cual es miembro, para que esté abierta a todos los avances de la ciencia.

La tercera postura que critica Collins es la del Diseño Inteligente. El mismo la describe como "la ciencia necesita ayuda divina" y la considera como un substituto del Creacionismo, sobre todo a partir de una serie de derrotas judiciales sobre la enseñanza del Creacionismo en las escuelas de los Estados Unidos.

El movimiento del Diseño Inteligente descansa en la hipótesis según la cual la teoría de la evolución es básicamente fallida, ya que no puede explicar la intrincada complejidad de la naturaleza y, por consiguiente, debe existir un diseñador que funda el proceso para diseñar desde el principio sus componentes y valores necesarios.

Collins refuta dicho argumento demostrando que los ejemplos aducidos (cascada de coagulación de sangre humana, el ojo, el flagelo bacteriano), que parecían irreducibles, han sido explicados satisfactoriamente por la ciencia.

La evolución teísta

Collins propone la evolución teísta como alternativa a las propuestas anteriores con la finalidad de que "coexistan felizmente fe y ciencia". Las tesis de la evolución teísta se podrian enunciar abreviadamente de la siguiente manera:

1) El Universo surgió de la nada. 2) Las constantes del Universo parecen haber sido afinadas para que exista la vida. 3) Una vez que la vida surgió, el proceso de evolución permitió el desarrollo de la diversidad. 4) Una vez creado el universo no se requieren intevenciones sobrenaturales. 5) Los seres humanos son parte de este proceso natural. 6) Los seres humanos poseen una naturaleza espiritual, que desafía hasta ahora la explicación evolutiva.

Esta visión que hemos calificado como “teísmo evolutivo”, según Collins, es completamente compatible con todo lo que nos enseña la ciencia sobre el mundo natural y es también totalmente compatible con lo que nos enseñan las grandes religiones monoteistas. Dios ha diseñado un mundo capaz de evolucionar hasta el hombre, pero esta evolución es autónoma en sí misma.

Sin embargo, aunque la ciencia y la religión parezcan dos interpretaciones en completa armonía, en nuestra opinión se necesita una mayor elaboración filosófica para compararlas entre si. En efecto, la ciencia sólo habla de datos de observación y leyes matemáticas.

Es necesario hacer una lectura realista de los modelos matemáticos para que se pueda hablar de la creación del mundo por un Creador. Es necesario interpretar los procesos evolutivos como funcionales para poder aplicar las causas finales al proceso de la creación de los seres vivos.

Resulta muy problemático para la teología explicar la aparición del espíritu y se han propuestos recientemente mecanismos que suponen una nueva interpretación teológica de la evolución (Véase, por ejemplo, K. Schmidt Moorman, "Teología de a Creación de un mundo en evolución", E. V. D., Pamplona 2005).

Collins se ha basado en el libro de C.S. Lewiss, que fue muy popular en los Estados Unidos, y que presenta puntos de vista filosóficos y teológicos un poco antiguos que hoy han sido superados por perspectivas y análisis mucho más abiertos y modernos. Si Collins los hubiera tomado como punto de referencia es muy probable que su propuesta de síntesis entre la ciencia y lo religioso hubiera sido mucho más rica y matizada.

Buscar la armonía ciencia y fe

El último capítulo del libro de Collins es una exhortación del autor a los científicos a buscar la paz y la armonía entre la ciencia y la fe. Utilizando todos los recursos de la inteligencia para explicar los misterios de la naturaleza y tratar de encontrar razones que nos ayuden a comprender nuestra fe.

La fe nos traerá además el conocimiento de Dios hecho hombre por nuestro amor. La ciencia se convierte en un acto de adoración y la fe nos enseña a ver a Dios en la naturaleza. Dios no amenaza la ciencia, la mejora. Dios no es amenazado por la ciencia, ya que Él la hizo posible por el diseño creativo racional.


Miguel Lorente es catedrático jubilado de física en la Universidad de Oviedo. Artículo elaborado a partir el libro de Francis S. Collins
¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe editorial Temas de Hoy.


La ciencia y muchas formas de la religión son perfectamente compatibles

Rañada reedita 'Los científicos y Dios', aportando claves para una reflexión filosófica desde la ciencia


Acaba de salir la segunda edición del libro "Los científicos y Dios” de Antonio Fernández Rañada, en la Editorial Trotta, que mejora sustancialmente la primera, en su objetivo de "poner de manifiesto la notoria falsedad del estereotipo de que los científicos se oponen radicalmente a la experiencia religiosa". Este enfoque ha sido reforzado por el interés creciente de la cultura actual por temas religiosos –afirma el autor en la introducción–, dada la insatisfacción que produce en círculos científicos el reduccionismo a ultranza, y por el auge del posmodernismo en el dominio de lo no racional. Por estas y otras muchas razones el tema se ha desplazado, sin moverse, al centro del interés bibliográfico. A pesar de la multitud de aspectos que se presentan en el libro, proponemos unas lineas directrices que presentamos como claves para entender las razones filosóficas que subyacen al diálogo ciencia-religión. Por Miguel Lorente Páramo.



Estamos ante la segunda edición del libro Los Científicos y Dios que el autor, Antonio Fernández-Rañada, publicó en 1994 en la Editorial Nobel de Oviedo. El profesor Rañada es Catedrático de Electromagnetismo en la Facultad de Ciencias Físicas de la universidad Complutense de Madrid. Además de una larga carrera científica, Rañada ha escrito varias obras de temas humanistas: "Los muchos rostros de la Ciencia"(1995); "De la agresión a la guerra nuclear"(1996), con J. Martín Martínez; ha escrito además libros y artículos de investigación en su especialidad universitaria. Ha recibido Premios a su labor investigadora: Premio de Investigación de la Real Academia de Ciencias (1977), la Medalla de la Real Sociedad Española de Física (1985); ha sido también premiada su labor divulgadora: Premio Internacional de Ensayo Jovellanos (1995) y Medalla de Plata del Principado de Asturias (1999). Actualmente es Presidente de la Real Sociedad Española de Física. Asimismo, es miembro del Consejo Editorial de Tendencias21.

La segunda edición del libro ha sido mejorada con aportaciones de bibliografía reciente, posterior a 1994, y con párrafos sustancialmente nuevos como son los siguientes. 1) Las encuestas hechas entre los científicos que confirman que muchos de ellos, pertenecientes a diversas especialidades, son creyentes y practican algún tipo de religión; en esto los hechos sociológicos son distintos a las predicciones negativas que algunos hicieron sobre el futuro de lo religioso ante el avance de las ciencias. 2) El llamamiento de Martín Rees en 2007, semejante al de Carl Sagan en 1991, para el acercamiento entre las comunidades científicas y religiosas con el objetivo de preservar el medio ambiente. 3) La polémica en torno al “diseño inteligente” como opción menos agresiva a la ciencia que la defendida por el “creacionismo científico” del fundamentalismo americano. Esta discusión, como sabemos, ha invadido las aulas en los últimos años en Estados Unidos. El creacionismo pretendía imponer una “filosofía metafísica” religiosa como postura científica antagónica a la teoría de la evolución de Darwin. Aunque también es verdad que muchos científicos enseñaban el darwinismo no como una ciencia sino como una “metafísica materialista”, es decir, como una “pseudociencia” que hace pasar por ciencia lo que es también metafísica o filosofía.

Los pilares del diálogo ciencia-religión
Los dos primeros capítulos del libro están destinados a presentar dos mundos que se comparan entre si. Por una parte, el mundo de la ciencia cuyos defensores se aferran más a su método experimental y al éxito de las predicciones. En cambio, en el mundo de la religión, "las afirmaciones religiosas pertenecen más al ámbito personal que no está basado en ningún tipo de experimento reproducible" (página 22). ¿Cuáles son los contenidos de la ciencia y de la religión? A la primera podemos atribuirle los modelos del Universo que se han ido desvelando a lo largo de los siglos y que describen las ciencias particulares. A la segunda corresponde dibujar con detalle los modelos de Dios que han dado lugar a los diversos tipos de hombres religiosos –teísta, politeísta, panteísta, fideísta, deísta, agnóstico y ateo– y a las diversas clases de religiones, como son las orientales (budismo, induísmo) y las occidentales (judaísmo, cristianismo, islamismo). Estas presentan a un Dios creador del mundo y del hombre que se revela a través de Abraham, Jesús o Mahoma. Una razón muy importante para atender a estos dos mundos, ciencia y religión, es el influjo que han tenido sus defensores en el curso de la historia. Según Hark, entre los 80 primeros personajes que más han influido en la historia de la humanidad, 36 son científicos y 13 religiosos (página 31).

Una vez que presentados estos dos mundos en discusión, el autor se pregunta sobre las relaciones entre ellos. A lo largo del libro se llega a las siguientes conclusiones:

1. "Las relaciones entre ciencia y religión se han entendido a menudo de modo simplista, sin tener en cuenta que han sido muy variadas y de gran complejidad y riqueza" (página 37) y para corroborarlo cita testimonios de N. Whitehead, R. Merton y J. Brooke.

2. "La ciencia y muchas formas de la religión son perfectamente compatibles” y para justificar esta consideración ofrece 4 argumentos (página 38): i) muchas de las objeciones a la religión por parte de la ciencia nacen de concepciones anticuadas e incluso erróneas, tanto de la ciencia como de la religión; ii) el ocultamiento que sufrió la religión por parte de los sectores más avanzados de la cultura, como la Ilustración en los siglos XVIII, XIX y el Modernismo en el XX, han dado lugar a un florecimiento de las “creencias” en el lado científico. iii) la ciencia busca el cómo de las cosas, la religión el porqué. iv) Los científicos a veces extrapolan sus afirmaciones a esferas de conocimiento en que dichas afirmaciones no han sido probadas.

Un argumento sociológico que viene a apoyar la conclusión 2 son las encuestas que se han hecho en el siglo XX sobre las creencias de los científicos. La más sorprendente fue realizada por Leuba en 1914, cuyos resultados (41,8% de creyentes) fueron confirmados, a pesar los pronósticos negativos, ochenta años después por Larson y Whitman. Un examen detallado de la mentalidad de los grandes científicos que han dejado huella en la historia de la ciencia muestra que éstos esstán más abiertos a la transcendencia.

Un nivel de conocimiento más profundo.La reflexión filosófica

El autor nos hace caer en la cuenta que en el diálogo ciencia-religión no se limitan los participantes a la mera exposición de datos, sino que aparecen argumentos de carácter filosófico. Por ejemplo, en el apartado “Explicación materialista de las religiones” (paginas 24-30) se refiere a quienes interpretan la religión como un producto de la evolución de las especies, según la opinión de E. Fromm, J. Monod, M. Ruse y R. Dawkins. El punto de vista de estos autores es reduccionista, es decir, solo admiten el conocimiento que proviene de la experiencia sensible y reducen todos los fenómenos a las leyes físico-químicas.

Aquí ha habido una irrupción de la filosofía positivista en el campo de la religion, de la misma manera que el positivismo irrumpió en la ciencia, reduciéndola a datos observables y leyes numéricas. Pero también encontramos en el libro de Rañada un párrafo que sorprende por su visión profundamente teísta: “Filosofía griega, teología medieval y revolución científica” (página 61). Aquí se insiste en la influencia de la filosofía griega y la teología medieval en el nacimiento de la ciencia moderna.

La filosofía griega había insistido en la armonía del mundo, y la teología medieval en la existencia de un Dios creador y racional. Estas interpretaciones de la ciencia están iluminadas por una filosofía que admite la existencia de Dios y el hecho de la creación por un ser inteligente que impone leyes universales a sus creaturas. Estas formas de utilizar una determinada filosofía para criticar la ciencia o la religión nos lleva a plantear el problema epistemológico fundamental para el diálogo ciencia-religión.

Sabemos que la ciencia se apoya en la experiencia sensible y en modelos matemáticos para representar el Universo; pero este método no se puede aplicar al hecho religioso, porque éste no es objeto de una experiencia sensible. Las realidades que presenta la religión son objeto de una experiencia interna que no es repetible ( aunque es communicable a otro sujeto por medio del lenguaje). También se ha indicado que la ciencia hace preguntas sobre el cómo y la religión sobre el porqué y para qué. Luego aparentemente los dos mundos son inconmensurables, en el sentido de que no se pueden comparar ni en el método ni en el objetivo.

Pero la ciencia admite una interpretación y una justificación filosófica que ha dado lugar a una filosofía de la ciencia. De la misma manera, la religión ha sido sometida a un análisis crítico y a una fundamentación filosófica que ha dado lugar a la filosofía teísta y a la teología. Entonces, la filosofía es el puente común que acerca los mundos de la ciencia y de la religión, porque puede responder a preguntas sobre qué es la realidad subyacente a ambos mundos, sobre si existe una relación de causa-efecto entre el Dios de la teología y el mundo de las cosas creadas, y sobre si se puede afirmar que el Creador haya impuesto una finalidad en los seres vivientes. Evidentemente al responder a estas preguntas entra en juego la postura filosófica de cada interlocutor.

Las pruebas de la existencia de Dios

Partimos de una filosofía realista sobre los contenidos de la ciencia y de la religión que trata de justificar las relaciones entre ambas, por una conexión causal entre ellas. El primer ser cuya existencia hay que aceptar, para poder seguir discutiendo sobre los problemas que han surgido entre ambas realidades, es Dios como causa eficiente y final de todos los seres del Universo.

El autor del libro presenta un resumen de los principales argumentos que se han dado para probar la existencia de Dios, después de haber presentado las bases del diálogo y antes de acometer los puntos en conflicto.

Los argumentos se pueden reducir a cinco –las cinco vías de Santo Tomás – y son los siguientes:

a) El argumento cosmológico: a partir de los cambios que se observan en el universo y utilizando el principio de causalidad, se construye una cadena de causas y efectos que exige tener una primera causa que llamamos Dios.

b) El argumento teleológico: examinando el orden tan maravilloso que se da en los seres puramente materiales y sobre todo en los seres vivos, se deduce que tiene que haber un ser superior que ha puesto en marcha ese mecanismo tan perfeccionado y que llamamos Dios.

c) El argumento ontológico (atribuido a San Anselmo) según el cual el concepto de Dios como ser perfectísimo conduce a su existencia porque sin ésta no sería totalmente perfecto.

d) El argumento moral: el hombre tiene una tendencia innata a hacer el bien y evitar el mal. La condición de posibilidad de esta incondicionalidad de hacer el bien es Dios mismo.

Estos argumentos exigen previamente la aceptación de la existencia del Universo, incluido el hombre, y la aceptación del principio de causalidad, lo cual indica que nos movemos en una filosofía realista. Por otra parte, se ha afirmado que la fe depende de una decisión de la voluntad, que hace al acto de fe libre, pero razonable.

En su libro "¿Existe Dios?" también H. Küng se hace eco de este problema y muestra una cautela muy cuidada ante la demostración racional de la existencia de Dios, ya que, según Küng, la razón que acepta a Dios habrá de aparecer, no antes, sino en el mismo acto de aceptación cognoscitiva de dicha realidad.

Así resume H. Küng en su libro ("¿Existe Dios?", página 636) su interpretación de la fe en Dios: "La incondicionalidad de la exigencia ética, la incondicionalidad del deber, tienen únicamente su fundamente en algo Incondicional, en algo Absoluto, que es capaz de producir un sentido transcendente, y que no puede ser el hombre como algo particular, como naturaleza humana o como comunidad humana, sino que únicamente es Dios mismo".

Controversias sobre la evolución de las especies

En el capítulo 4 y 5 el autor del libro "Los científicos y Dios” aborda el tema de la evolución de las especies de Darwin y las discusiones que se han desarrollado, especialmente entre científicos y comunidades religiosas, que siguen cada vez más acaloradas. Para analizar estas discusiones contamos con la ayuda de la filosofía que, como hemos dicho, sirve de puente a ambas áreas de conocimiento. Suponemos que se han resuelto las pruebas de la existencia de Dios, para establecer una base firme en la que abordar el problema de la evolución con razones teológicas que puedan ser aceptadas también por los científicos.

El autor del libro presenta, por otra parte, los aspectos filosóficos de la teoría de la evolución que ayuden a interpretar y al profundizar en dicha teoría. En particular se analizan (capítulo 4):

i) el concepto de determinismo en las leyes de la naturaleza, que comienza con Parménides, pasando por Descartes, Galileo y acabando con Laplace. Este último extendió el determinismo a todo el Universo, incluso al hombre, negando la libertad de éste.

ii) dentro de la mecánica clásica se va abriendo paso la indeterminación, sobre todo la originada por la mecánica estadística y el caos, que introducen un factor de probabilidad subjetiva.

iii) la probabilidad como algo objetivo aparece en el siglo XX con la llegada de la mecánica cuántica en los fenómenos de la microfísica.

iv) a pesar de no poder precisar con exactitud las medidas de una magnitud observable, se defiende, como lo hicieron Einstein y Schrödinger, la realidad de los modelos de la mecánica cuántica.

Resumen de posturas

Con estos presupuestos filosóficos las dos posturas encontradas se resumen de la siguiente manera (capítulo 5).

1. Los defensores del darwinismo como teoría puramente científica profesan por lo general una postura reduccionista y una filosofía materialista, que rechazan por inexistente un Dios creador que pueda dirigir la evolución. Las únicas claves que les quedan para explicar la evolución son la selección natural y los cambios producidos al azar, donde esta palabra puede tener un sentido más profundo que el de las leyes de probabilidad postuladas en la mecánica cuántica. Esta postura tiene la ventaja de manejar mecanismos tomados exclusivamente de la ciencia, pero desaprovecha otros recurso que maneja la corriente teista.

2. La otra solución que trata de armonizar la teoría de la evolución y la creencia en Dios es admitir de nuevo una filosofía realista que acepte un Dios creador que a través de las leyes de la probabilidad y de la selección natural imponga en los seres vivos una finalidad para conseguir cotas más altas de vida. Dentro de esta corriente se puede clasificar la teoría del “diseño inteligente”, teniendo en cuenta que es equivocado pretender que los presupuestos que utiliza sean adscritos al campo exclusivo de la ciencia, ya que se trata de una filosofía o metafísica construida sobre la ciencia.

¿Es la materia creada por Dios?

Un planteamiento similar a la discusión sobre la teoría de la evolución es la controversia sobre la creación de la materia. ¿Se crea por si misma o necesita de Dios para existir? Pero igual que en capítulo 4 y 5 el autor recoge los aspectos filosóficos para saber con qué realidades estamos argumentando. Porque la ciencia sólamente recoge los datos que se van a utilizar en la formación de hipótesis y modelos, pero las conclusiones sobre la realidad última se refieren al campo de la filosofía.

Las hipótesis científicas que se barajan en el libro "Los científicos y Dios" para elaborar un argumento ontológico sobre la creación de la materia son (capítulo 6):

i) la materia no ha tenido principio, existe desde siempre; ii) se producen pares de partículas-antipartículas en todo el universo como consecuencia del principio de indeterminación de Heisenberg;

iii) las propiedades físicas de la materia han dado lugar a la aparición de la vida por generación espontanea;

iv) el modelo de Hawking para el Universo de tiempo cíclico exige un sistema de leyes necesario (pero no necesariamente existente);

v) el modelo estacionario de Bondi, Gold y Hoyle exige la aparición continua de materia.

Los reduccionistas aprovechan estas razones para probar que la materia se crea a si misma, ya que no admiten el principio de causalidad y, por consiguiente, la materia no necesita una causa. En la otra vertiente de la discusión, el autor coloca el "argumento antrópico", que se plantea desde una posición teísta, pero que admite todos los datos de la ciencia que hemos enumerado.

Este principio antrópico tiene dos versiones, la débil ( que podría corresponder a la finalidad extrínseca) y la fuerte (que podría corresponder a la finalidad intrínseca). Aunque los argumentos científicos sean muy rigurosos, filosóficamente son difíciles de aceptar. Es decir, se buscan argumentos científicos que muestren que el valor de estas variables y circunstancias físicas han sido puestos por el creador para la existencia del propio hombre.

Temas para seguir dialogando

En el último capítulo el autor presenta varios temas que están actualmente en discusión y que son susceptibles de un análisis tanto científico como teológico utilizando la plataforma filosófica común a ambos, pero cuyos resultados son todavía prematuros dada la magnitud de los temas.

Resumamos algunos de ellos:

a) El cientificismo. Exagera el papel de la ciencia porque todo lo quiere supeditar a ella: conocimiento, sensibilidad, ética. Según Weinberg "los científicos deben estar orgullosos de sus logros transnacionales y transculturales". Y Monod y Wilson reducen todo lo referente al hombre a la conjunción de su patrimonio genético y a su entorno. Como consecuencia, el concepto de persona no tiene ningún significado. Si queremos analizar las posturas de estos científicos nos encontraríamos que éstos profesan una filosofía reduccionista (materialista).

b) El hechizo de una sabiduría total. Ya en la antiguedad los griegos intentaron explicar toda la naturaleza a partir de los cuatro elementos. En la edad moderna, Newton y después Laplace creyeron que todos los movimientos del sistema solar se podían predecir a partir de las ecuaciones de Newton. Algunos científicos creen que algún día se llegará a explicar todos los fenómenos del Universo con una sola ecuación. Los defensores de la teoría de supercuerdas la denominan "la teoría del todo" porque confían que logrará explicar todos los fenómenos de la naturaleza. ¿Quién se atreverá a dialogar con estos científicos si no admiten que la ciencia puede tener lagunas?

c) ¿Es posible explicarlo todo? A algunos les parecerá que se puede responder afirmativamente, pues basta profundizar en los principios para encontrar uno del que se deriva lógicamente la respuesta. Para otros esto no es posible, porque se encuentran preguntas que no tienen respuesta como la pregunta de Leibniz "¿porqué existe algo y más bien la nada?".

d) El teorema de Gödel, según el cual todo sistema formal de axiomas y reglas de inferencia incluye necesariamente afirmaciones que no se pueden probar ni refutar dentro del sistema. Si se admite que las matemáticas y la física teórica se sustentan en el mismo corpus philosophicum que la teología, este teorema viene a corroborar la idea de un Dios creador que supera nuestros mecanismos de conocimiento finitos.

e) ¿Llegarán a pensar las máquinas? Cada nuevo avance de la informática pone al rojo vivo la discusión, pero como en otros casos todo depende de la filosofía subyacente, Una filosofía reduccionista intentará probar que el cerebro actúa como una máquina. Otra postura vitalista defenderá que los actos de la libertad y de la adaptación a una situación determinada y oscilantes nunca podrán ser realizados por una máquina.

El autor concluye el libro "Los científicos y Dios" con un resumen. Primero recoge los valores de la ciencia que nos acercan a la verdad del conocimiento y a las aplicaciones de la técnica para el desarrollo de la humanidad. Después nos pone en guardia sobre los peligros de la ciencia si se abandonan las preguntas básicas que el hombre tiene que responder sobre su destino y la ética de sus acciones.




Miguel Lorente Páramo es Catedrático Emérito de Física de la Universidad de Oviedo y miembro de la Cátedra CTR, Universidad Comillas.


ACTIVIDAD DE MOTIVACIÓN INICIAL  

LA IGLESIA: COMUNIDAD DE LOS QUE SEGUIMOS A JESUCRISTO

Antes de abordar el estudio de los diferentes contenidos sobre la Iglesia, seleccionados para el nivel de 4ºESO, conviene analizar la imagen que tenemos de la Iglesia y la postura que adoptamos respecto a ella, para así tomar conciencia de que nuestra pertenencia a ella ha de ser de corresponsabilidad con la misión que Jesús encargó a la primera comunidad de cristianos. En definitiva, trataremos de conseguir los siguientes objetivos:         
          - Analizar la imagen que tenemos de la Iglesia.
          - Tomar conciencia de la pertenencia a la Iglesia, fundamentando nuestra adhesión a ella.
          - Valorar la Iglesia como el único camino para buscar a Jesús.

Actividades:

1. Realiza dos dibujos donde se refleje la imagen de Iglesia que tú tienes y el modelo de Iglesia que te gustaría que fuese.

2. Construye tu modelo de Iglesia con las siguientes piezas:
             DIOS                                          FIELES                                 COMUNIDAD
             DIOS PADRE                            CRISTO                                OBISPO              
             ESPIRITU SANTO                   APÓSTOLES                        PRESBÍTEROS                                                                                                                                                 
             PUEBLO DE DIOS                   OTROS MINISTROS        

3. Aplica seis de estas definiciones a tu modelo de Iglesia.
                                                                                                                                                                                                          
     - Iglesia de los sacerdotes para el Pueblo de Dios.                                
     - Responsabilidad de unos y obediencia de otros.                               
     - Responsabilidad mutua o corresponsabilidad.                                 
     - Celebración del sacerdote con asistencia o participación de los fieles.
     - Celebración de la comunidad presidida por el sacerdote.
     - Trabajo pastoral del sacerdote con ayuda de laicos.
     - Trabajo pastoral de la comunidad en corresponsabilidad con los pastores.
     - Relaciones horizontales.
     - Iglesia del Pueblo de Dios, servida por los sacerdotes.  
     - Iglesia fraterna.
     - Iglesia impositiva.
     - Relaciones verticales.
4. Responde por escrito a las siguientes cuestiones:
   
    - ¿Cuáles crees que son las causas de las frecuentes crisis de pertenencia eclesial entre los jóvenes?
    - ¿Cuándo un creyente llega a sentir desde la fe la identidad de su pertenencia eclesial ?
    - ¿A qué nivel debe vivirse esta pertenencia eclesial ?

5. A la luz del texto titulado “Por qué creo en la Iglesia Católica”, realiza lo siguiente:
    
     - Señala aquellas ideas que más te llamen la atención.
     - Responde a las siguientes cuestiones:
    
              . ¿Me siento identificado con algunas de las afirmaciones recogidas en el texto? ¿Cuáles?
              . ¿Me ayuda este texto a fundamentar mi pertenencia a la Iglesia?

6. Busca la siguiente cita bíblica: Mt 18, 19-20 y responde a la pregunta siguiente:
             
               . ¿Crees que fundamenta nuestra fe en la Iglesia como comunidad de los que creemos en  Jesucristo?


DOCUMENTO ANEXO  
PORQUÉ CREO EN LA IGLESIA CATÓLICA
PadreJordiRivero

Creo en la Iglesia por gracia de Dios. La fe es un regalo inmerecido que libremente recibimos.
Creo en la Iglesia porque creo en Jesucristo. Quien cree que Jesús es Dios debe creer también en todo lo que El ha hecho y dispuesto para nuestra salvación. La Iglesia nace de su costado traspasado de donde vertió agua y sangre. La Iglesia sigue viviendo del agua (Bautismo) y de la Sangre (Eucaristía) derramada en la Cruz.
Creo en la Iglesia por la Eucaristía. Dios hace muchísimos milagros para recordarnos las verdades de la fe. Muchos de estos son verificados por rigurosos estudios científicos: Lanciano, Lourdes, Guadalupe y muchos otros. El milagro más grande es la Eucaristía. El dijo: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna,
y yo le resucitaré el último día" Juan 6,54. Es El mismo Cristo en la Eucaristía quien se hace realmente presente cada día en más de 500.000 iglesias católicas en todos los continentes.
Algunos dicen: "Jesús está en todas partes. Para que ir a la Iglesia".  Hay que enseñarles: Sí, Jesús está en todas partes, pero sólo en la Eucaristía está presente en forma substancial para que lo comamos y tengamos vida nueva. Para sanarnos, liberarnos del mal, unirnos en la Iglesia y darnos fuerza para vivir la santidad. Sólo en la Iglesia se encuentra a Cristo Eucaristía.
Cristo ha venido para reunirnos, como un pastor recoge a sus ovejas. Quiere así que seamos su Cuerpo Místico para que en EL seamos todos hijos del Padre. Quiso hacernos familia suya. Por eso funda una sola Iglesia, con una sola fe, un solo bautismo.
Creo en la Iglesia porque es obra de Dios y no de hombres. No escojo a la Iglesia como podría escoger mi plato favorito. La Iglesia es institución divina y no capricho humano. Los hombres pueden fundar otras muchas iglesias y religiones para reunirse y hacer cosas buenas. A estas guardo respeto y a quienes buscan la verdad con sinceridad les tengo admiración. Pero no por eso olvido que Jesús, Dios y hombre verdadero, quiso reunirnos en UNA IGLESIA, la que El fundó.
Creo en la Iglesia "Católica" que significa "Universal".
La Iglesia católica no es sólo para un grupo o región. Es para todo pueblo, raza y nación. Está en todas partes, es la más grande y bien organizada del mundo. No porque sus miembros sean más inteligentes sino porque es obra de Dios.
¿Sabía usted que cada día hay en el mundo 50.000 nuevos católicos? Cada mes hay un millón y medio de católicos más que el mes anterior. Cada año hay 18 millones de católicos más que el año anterior. Durante el gobierno del Papa Pablo VI, la Iglesia Católica pasó de 600 millones a 750 millones. Durante el  gobierno del Papa Juan Pablo II el número de católicos ha pasado de 750 millones a 1,086 millones en 2003. Esto a pesar de un esfuerzo intenso de parte del mundo para desprestigiarla y destruirla.
Creo en la Iglesia porque sólo ella enseña con autoridad divina toda la verdad. Jesús confió a los Apóstoles la revelación divina contenida en su Palabra. Les prometió el Espíritu Santo y les comunicó la facultad de enseñar en Su nombre. «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.» -Lucas 10,16. Sólo la Iglesia Católica es gobernada por el Papa y los obispos, sucesores de los Apóstoles, herederos de esta promesa. Ellos poseen por lo tanto la autoridad del magisterio para enseñar toda la Palabra revelada y profundizar su contenido sin error, con la protección y guía del Espíritu Santo.
Mientras que en otras Iglesias hay diversidad de interpretaciones Bíblicas, sólo la Iglesia Católica ha enseñado la verdad plena con total consistencia en todas partes desde el principio. Sólo ella posee el Depósito de Fe que contiene todo lo que Jesús nos reveló: La Biblia y la Tradición Apostólica.
Creo en la Iglesia porque veo la obra de Dios en María  nuestra madre . Los católicos hacemos lo que Jesús pidió al discípulo amado en la Cruz: Llevamos a María a nuestra casa. Cf. Jn 19,27.
Creo en la Iglesia por el testimonio de los Apóstoles y los Padres
Creo en la Iglesia por el testimonio de los santos, nuestros hermanos mayores. Ellos son Evangelios vivos, ejemplos de lo que Dios hace en los que viven plenamente en la Iglesia y son alimentados con Cristo vivo a través de ella.
Creo en la Iglesia porque no me dejo llevar por los escándalos sino por la Palabra de Dios. Es cierto que hay escándalos en la Iglesia. Ya Jesús lo advirtió. Pero también hay cientos de miles de mártires que han derramado su sangre por Cristo en cada siglo incluso el nuestro. Millones y millones viven su fe inspirados por el Evangelio.
Sé bien que la Iglesia está formada de seres humanos pecadores. Pero Jesús quiso reunir en ella a los pecadores para hacerlos hijos de su Padre, Dios. No todos se convierten. Desde el principio algunos desde adentro le traicionan. Pero Jesús no revoca su alianza sellada con Su Sangre. Sigue siempre fiel a sus promesas. Jesús dijo: "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Mateo 16,18
Cada uno pone sus ojos en lo que le interesa: unos miran a los santos y ven Evangelios vivos dignos de ser imitados. Otros en cambio sólo miran los malos ejemplos para justificar el rechazo a la Iglesia.
¿Dónde pones tus ojos en los santos o en los escándalos?  Jesús nos advierte: "el que no tiene pecado, que tire la primera piedra". Por mi parte prefiero mirar a los santos, nuestros hermanos mayores pues tengo mucho que aprender de ellos y aprecio sus ayudas. No desisto en la esperanza de llegar a ser uno de ellos por la misericordia de Dios que perdona y da la gracia.
En cada siglo los enemigos de la Iglesia anuncian su inminente desaparición. Sin embargo ella los entierra a todos. Han pasado 2000 años. Todo imperio se ha derrumbado pero la Iglesia sigue siendo la misma madre con más de mil millones de hijos e hijas, más de 405.450 sacerdotes y más de 3.000 obispos. El número de seminaristas está aumentando y también las ordenaciones sacerdotales aumentaron en el 2004. Todavía hay muchachas que optan por la vida religiosa y aun surgen nuevas comunidades religiosas (como la que produce esta página).
Hoy la Iglesia es perseguida, despreciada y difamada por todas partes. Pero su autoridad moral sigue siendo un faro de luz inextinguible que puede ser odiado pero no ignorado. La sucesión de Pedro jamás se ha roto. El Papa sigue gobernando a la Iglesia y los católicos por todo el mundo siguen unidos en comunión con él. A pesar de su ancianidad, el Papa es capaz de reunir a cientos de miles de jóvenes para escucharle enseñar la Palabra de Dios. La Santa Sede mantiene relaciones con 175 países (2002). 
Todo esto sólo puede ser obra de Dios. Por eso creo y por eso no puedo dejar de anunciar la verdad a mis hermanos. 
Y usted: ¿Conoce la Iglesia católica o la caricatura que hacen de ella sus enemigos? ¿Está usted sobre la roca firme establecida por Cristo o en las arenas movedizas de interpretaciones humanas? Jesús te llama. No lo hagas esperar.
                

2 comentarios:

  1. Esta muy bien porque nos hace pensar sobre mcuhas cosas y nos dan razones para seguir creyendo en Dios
    Francisco Díaz

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  2. Me parece que esta muy bien porque nos hace ver como es la religión desde un punto de vista más sencillo.
    Ramón Guzmán

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